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| LA PALABRA NO TIENE DUEÑO |
Para escribir o decir en Cuba se necesita la autorización del estado. Solo tendrán derecho al uso del pensamiento escrito o pronunciado aquellos que gocen de la autorización de su gobierno. Los arrincona La Verdad y se han vistos obligados a confesar desde sus sucias entrañas esta terrible sentencia: La Palabra en todas sus manifestaciones es del Estado. Terrible e inaceptable sentencia.
Por primera vez, después de su diabólico comercial “Ataque al Cuartel Moncada” pagado en efectivo a la prensa mundial con la sangre de los primeros estafados y en el que calculadamente llegó tarde, Castro y su casta se encuentran confrontados en un espacio político y social no escogido por ellos de antemano . Un reto jamás imaginado por el clan Castro y su gavilla de matarifes. Es un nuevo modo de confrontación donde una generación joven desafía el zarpazo asesino de una bestia decrepita que aun añora los viejos tiempos cuando asesinaba en la noche después de amordazar la victima.
Pero este espacio nuevo es mágico y la mordaza es casi imposible. Al alcance de la bestia y sus mercenarios, solo están unos cuantos internautas, muy valientes, escriben al margen de las consecuencias que tienen que pagar por vivir y pensar con independencia dentro de la Isla-Jaula. El resto –diáspora irreverente y dispuesta a contar las heridas de su carne y espíritu - piensa y escribe lo que piensa- mientras el tirano es obligado a gastar su capacidad de mentir y distorsionar –sin resultados-en un mundo nuevo e inesperado: La Internet.
Dentro del mágico cable como fantasmas elusivos saltan a su rostro estos corresponsales de la realidad cubana. Le rectifican y esparcen empecinadamente su espantosa historia plagada de mentiras y crímenes; miles de transeúntes en esta tierra de nadie, Babel moderna y ausente de geografía entregan una realidad que vivió amordazada y obscurecida hasta que apareció este moderno suceso en el universo de la comunicación donde con la claridad de la luz es posible herir a la bestia en su talón de Aquiles: La Verdad. En otras palabras el tiburón esta siendo arrastrado a la orilla y no quiere pelear en la arena; esto es decir, bajo la luz del día.
Hasta ahora se habían conformado con miles de oficialistas o mercenarios dedicados a la distorsión, ocultamiento o la ambigüedad de la noticia pero no han sido suficientes están en un terreno no preparado no escogido por los Castros y hay una verdadera colmena infatigable que no descansa disipando el enturbiamiento de las aguas, que les fue vital, durante toda su trayectoria delictiva bajo la caratula de partido de gobierno; poniendo bajo la luz el perverso quehacer del castro-comunismo.
Como un Caballo de Troya, del vientre de la internet miles de decididos saltan a la arena desde la mágica red para denunciar abusos cometidos y crímenes antes en completa impunidad pero hoy son capturados gráficamente y distribuidos al mundo haciendo mucho más difícil que su degenerada administración de la isla, convertida en Jaula, continúe siendo un misterio o una estafa exitosa. Y esto ya tiene un resultado en la opinión mundial, ellos los saben y del mismo execrable modo que han asaltado los destinos de la patria reclaman la exclusividad de la palabra pues la internet es un “caballo escurridizo” y el sanguinario Ramirito no ha podido y no podrá domarlo.
Entonces, ellos mismos nos señalaron el camino, nos dijeron cuan gran es su herida; escribamos todos nuestras denuncias, como podamos, como sepamos, con erudición los que sean capaces, a “raja tabla” los que no la tenemos pero tenemos la verdad de nuestra parte, en busca de hacer la luz sobre la noche que se ha tragado la isla que es todos y no pertenece a nadie .La obligación es de todos y no esta disculpado nadie. Escriban y hablen todos, pide Cuba, la isla enjaulada.
No hay ni habrá propiedad de la Patria, tampoco del Derecho a Hablar mientras no le reconozcamos ese derecho al tirano. Recordemos:” Se hace cada vez mas preocupante el grito de la izquierda violenta en la medida que el silencio de la democracia se hace mas profundo”. ¿No se siente miedo y angustia en el pecho cuando se lee semejante párrafo? ¡Sí se siente! Entonces démonos cuenta: ya esta a nuestro alcance el modo arrastrar al tiburón fuera del agua turbia y obligarlo a pelear en la arena, bajo la luz del sol.
¡Bendito sea Dios! ¡Nadie es dueño de La Palabra y la de los cubanos mucho menos!














