No soy ateo, sigo dentro de mis limitaciones humanas la doctrina Cristiana pero sin militar bajo la tutela de ningún grupo, me considero ecuménico por mi cuenta y riesgo sin ningún intérprete que me haga la traducción. Cualquier templo o iglesia dedicada a Dios y a Cristo me es propicio para una oración y la presencia o ausencia de una imagen no cambia para nada mi estado de animo; La Virgen María está de todas maneras entre sus hijos.
Hechas ya las anteriores confesiones comienzo a pensar también en Cuba.
La llegada del Papa a Cuba creó un enorme revuelo no solo en la isla, también los cubanos que viven fuera de la jaula de Castro fueron presas de una gran esperanza. Pero solo las expectativas de los más pesimistas se han concretado.
La Iglesia Católica pacta una vez más con los verdugos frente a los ojos de los crucificados. Quieren acomodarse en la filosofía de Poncio Pilatos y los hechos los califican como herederos de la cobardía de Judas Iscariote, traidor que reveló al Sanedrín donde se hallaba Jesús de Nazaret.
Hoy sin ningún pudor los jerarcas de la Iglesia Católica abren las puertas de sus templos para que los esbirros de la tiranía castristas entren y apresen a los cubanos humildes pero valientes que se atreven a contestar el discurso oficial repleto de mentiras con la verdad de su triste y cruel realidad. Una vergüenza más para la fe de los hombres, una raya más para las sotanas de estos tigres.
Se equivoca una vez más la Iglesia Católica
Hoy, nuevamente, sin ninguna excusa acude la Iglesia Católica a estrechar la mano más sangrienta de toda la América latina mientras obvia desvergonzadamente dar un merecido reconocimiento a las valientes mujeres conocidas por el mundo como Damas de Blanco. Para nadie es un secreto –mucho menos para la jerarquía eclesiástica de Roma- que son bestialmente atacadas por turbas de esbirros y fanáticos idiotizados por años de criminal adoctrinamiento y la más notable de ellas, Laura Pollan murió en circunstancias muy dudosas en un hospital del régimen castristas rodeadas de esbirros.
Hoy también, Ortega Alamino persona nacida en Cuba quien recibió de la dictadura castrista pruebas de cuan vil es ese régimen en la tristemente conocida UMAP, antes que la infanta Mariela Castro los disculpara a cambio de su sometimiento político, con voz de dama sumisa y con sonrisa de siervo para su señor feudal comete nueva traición contra los humildes, los desposeídos, los crucificados por el hambre y la desesperanza. En plena Universidad de Harvard con tribuna mundial este execrable personaje para complacencia y beneficio del sanedrín constituido por Castro y sus gánsteres encostrados en el poder, traiciona al pueblo de Jesús de Nazaret y frente a los ojos de la Virgen María los llama delincuentes y otras infamias.
Sabemos que cuando la vergüenza de la historia los cubra una vez más su disculpa púbica no será noticia. Afortunadamente para ellos y para nosotros existen -porque no mueren- titanes con sotanas como Monseñor Agustín Román o gigantes de la fe como el Padre Félix Varela.
Dentro de los místicos pasillos de las Iglesias de San Pedro se cumple hoy más que nunca: “hay sacerdotes capaces de contener la vergüenza y el decoro de muchos, muchos cardenales.”
Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo" (Mateo 16:18-19

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