CUBA: Ayer nos exigieron dejarlo todo. Solo una maleta y el humillante “permiso de salida” nos podían acompañar. Cruzar la puerta de La Jaula tuvo un precio: salir al mundo con las manos llenas de caminos y la etiqueta en la frente “nacionalidad no reconocida”. Hoy, para su hombre nuevo La Jaula tampoco se abre sin “el permiso de entrada”. Siempre ha habido hombres y mujeres sangrando de formas diferentes en el enfrentamiento a los que pisotean nuestros derechos humanos pero el mundo calla….
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